01 diciembre 2005

Empecemos con Prisa

Decía Leon Tolstoi, al comienzo de Ana Karennina, que las familias felices se asemejan. Por el contrario, las infelices lo son cada una a su manera. Con los Grupos de comunicación españoles pasa los mismo. Los hay felices, e infelices.

A Prisa, que ahora se le critica por Cuatro, le ha sentado bien su felicidad, a medias entre el éxito empresarial y los beneplácitos políticos. Les critican, decía, por su nueva televisión analógica y ahora, también digital. Y es que en el mundo de la tv hay mucho ingenuo, que vive tan a merced del cortoplacismo de de los datos Sofres/Geca, que se olvida de la estrategia de Grupo. La estrategia de Prisa es muy buena, en la medida en que está creando una marca potentísima cara al apagón digital. Le quedanb, pues, unos cuantos añitos para reforzar su valor de marca.

Porque cuando tengamos 20 canales (y los que vengan) ¿dónde se creen que van a ir a parar los gentiles telespectadores? A las marcas conocidas, a los productos de antes y luego, a la especializada.

Prisa es una familia feliz, con una cabecera líder, una radio líder, una sólida presencia en la red como editor y, ahora, con una TV con marca nacional.

Otros Grupos, aún están montando las suyas.